El Gāyatrī Mantra en la Maitrāyaṇīya Upaniṣad: la luz que revela al Ser
- Río Dulce Yoga Estudio
- 21 nov 2025
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El Gāyatrī Mantra, uno de los más célebres y antiguos del hinduismo, suele recitarse como una oración al Sol. Sin embargo, la Maitrāyaṇīya Upaniṣad nos muestra una interpretación mucho más profunda: el mantra es una meditación sobre la luz del ātman, la luz interior que permite ver, comprender y despertar.
Para comprender este sentido oculto, el texto comienza nombrando a Prajāpati, el “Señor de las criaturas”, la deidad creadora en el periodo védico. Prajāpati es la inteligencia primordial que ordena el universo, y en la Upaniṣad se lo presenta como quien pronuncia las sílabas fundamentales del mundo y revela la estructura interna de la realidad.

El origen luminoso: Prajāpati y el ojo del mundo
El texto nos introduce primero a Prajāpati, el “Señor de las criaturas”, el principio creador que ordena y articula el universo. Según la Upaniṣad, en el comienzo del mundo, Prajāpati pronunció las sílabas bhūḥ, bhuvaḥ, svaḥ, y con ellas se desplegó una especie de “cuerpo cósmico” donde cada parte del universo tiene su lugar.
En este cuerpo simbólico:
svaḥ es la cabeza,
bhuvaḥ el ombligo,
bhūḥ los pies,
y el Sol es el ojo del ser cósmico.
El texto explica que todo lo que el ser humano conoce lo hace “a través del ojo”, porque el ojo revela la medida del mundo. Esta equivalencia entre ojo – Sol – comprensión es crucial: la luz exterior del Sol es un reflejo de la luz interior del ātman. Y es esta luz la que invoca el Gāyatrī Mantra.
El Gāyatrī Mantra como camino hacia el ātman
La Upaniṣad comenta cada verso del mantra y lo convierte en una meditación sobre la naturaleza del Ser.
“Tat savitur vareṇyam”
Aquí, Savitur —el Sol— no es solo un astro, sino “el elegido por quienes buscan el ātman”. El mantra invita a contemplar aquello que ilumina tanto el mundo exterior como la consciencia misma.
“Bhargo devasya dhīmahi”
El texto define bhargas como el esplendor, la luz que reside en la pupila del ojo y que hace posible todo conocimiento. Esa luz, dice la Upaniṣad, es el Ser Supremo. No es un brillo físico: es la claridad interior que revela la verdadera naturaleza de las cosas.
“Dhiyo yo naḥ pracodayāt”
Finalmente, el mantra pide que esa luz inspire la mente. En la lectura de la Upaniṣad, dhīyaḥ —los pensamientos, los intelectos— deben ser orientados por Savitṛ hacia la verdad.
Es una plegaria para que el intelecto se vuelva transparente y capaz de reconocer la luz del Ser.
La etimología simbólica del esplendor
La Maitrāyaṇīya Upaniṣad incluye una interpretación poética y casi mística de las sílabas del término bhargas (bha–ra–ga):
bha es lo que ilumina los mundos,
ra es lo que deleita a los seres,
ga es lo que recibe a todas las criaturas y del cual todos proceden.
Esta explicación convierte al bhargas en la luz que sostiene, alegra y revela. La luz del Sol no es más que una metáfora de algo más íntimo: la luz de la consciencia.
El destino del mantra: volver al ātman
Después de desglosar el Gāyatrī, la Upaniṣad cierra con una declaración contundente:
“Él es el ātman del ātman… el inmortal, el que piensa, el que se regocija, el que ve, huele, saborea y escucha.”
Esta es la clave del texto: la luz que el mantra invoca no está fuera, sino dentro. Es el ātman, la presencia consciente que permite ver, sentir, pensar y comprender.
Recitar el Gāyatrī no busca complacer a un dios externo, sino recordar la identidad entre la luz universal y la luz interior.
Una enseñanza para la práctica
La Maitrāyaṇīya Upaniṣad nos invita a recitar el Gāyatrī Mantra como un ejercicio de reconocimiento interior:
El Sol es el símbolo,
la luz es el camino,
el ātman es la meta.
La verdadera iluminación no proviene de algo que llega desde afuera, sino de la claridad que emerge cuando la mente se vuelve receptiva, tranquila y transparente.
El Gāyatrī Mantra, leído desde esta Upaniṣad, nos recuerda que la consciencia misma es divina, que todo está sostenido por el mismo brillo, y que la vida entera es un gran movimiento hacia la luz.
Fuente: Maitrāyaṇīya Upaniṣad , traducción de Luis González Reimann




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