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La Doctrina del Karma según el Vedānta Advaita: Descifrando las Tres Clases de Acción

El término Karma es una piedra angular en las filosofías orientales, pero su comprensión va más allá de la simple "ley de causa y efecto". Desde el elevado punto de vista de la tradición Vedānta Advaita, la palabra Karma se refiere tanto a las acciones que realizamos como a los frutos que de ellas dimanan. De este modo, todas nuestras obras —ya sean acciones físicas, palabras, pensamientos o sentimientos— son consideradas Karma.

La sabiduría Advaita clasifica el Karma en tres tipos principales con fines pedagógicos, buscando guiar al aspirante espiritual hacia la liberación total:


1. Sañcita Karma (El Karma Acumulado)


El Sañcita Karma es la vasta reserva de energía kármica que el alma individual (Jīva) ha acumulado a lo largo de incontables nacimientos previos. Es el conjunto de todos los Karmas que fueron realizados durante miles de existencias y que han permanecido "guardados" en forma de semillas (Bījas), esperando el momento adecuado para germinar.

Este Karma total es el que "porta" el alma individual en su peregrinaje por el mundo, siguiéndola de modo indefectible, tal como una sombra sigue a un viajero.

El Sañcita Karma se extingue mediante el Conocimiento de Dios (Brahma-Jñāna), un estado que nace de la fijeza de la mente y el corazón en la sentencia "Soy Espíritu Divino". En el momento de la Iluminación Espiritual, este Karma acumulado desaparece de inmediato.


2. Prārabdha Karma (El Karma Presente o Madurado)


El Prārabdha Karma es aquella pequeña porción del Sañcita Karma que se activa y se dispone a dar sus frutos en la vida actual. Su significado literal es "lo que ha comenzado antes" (es decir, a fructificar). Es el que da nacimiento al cuerpo físico, trayéndonos de regreso a este mundo de la acción (Karma Bhūmi).

Sus efectos son los que configuran la vida actual, determinando las circunstancias bajo las cuales nos desarrollamos: el lugar de nacimiento, la familia y las posibilidades de desarrollo espiritual, como la gracia de hallar un Guru.

Este Karma no puede ser "quemado" o extinguido por el conocimiento; la tradición Advaita enseña que solo puede ser agotado al ser experimentado. Los sabios utilizan la analogía de una flecha ya disparada: su trayectoria es inevitable hasta que alcanza el objetivo.


3. Āgāmi Karma (El Karma Futuro)


El Āgāmi Karma (también conocido como Kriyamāṇa Karma) es el Karma que se está creando o fabricando en el momento presente.

Son los frutos de las obras, palabras y pensamientos que realizamos en nuestra vida actual, los cuales se proyectan hacia el futuro. Debido a que este Karma no siempre puede dar sus frutos de modo inmediato, permanece "guardado en forma de semilla" (Bīja) junto al Sañcita, hasta que germine. Para el individuo no iluminado, el Āgāmi Karma que crea hoy determinará las condiciones de su próxima existencia.

Para el santo o alma iluminada (Jīvanmukta), el Āgāmi Karma desaparece porque su acción está libre del ego y del sentido de "yo soy el que actúa". De este modo, sus obras no dejan rastro alguno en el alma.

En resumen, la Meta de la Vida Divina es la Iluminación Espiritual. Al alcanzar este estado, la ignorancia (Ajñāna) se desvanece, el Sañcita Karma y el Āgāmi Karma se extinguen, y el alma solo debe esperar a agotar el Prārabdha Karma restante. Una vez agotado, el alma se libera de la rueda de nacimientos y muertes (Saṃsāra), permaneciendo por siempre unida a Dios.



Fuente: Śrī Śaṅkarācārya, Tattva Bodha: Conocimiento de la Divina Realidad, Un Breve Compendio de Vedānta Advaita, Capítulo XIII: La Doctrina del Karma (Karmani).



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